Tercer viaje de San Pablo

 


(Año 53-58)

Después de haber permanecido un tiempo allí, partió y recorrió Galacia y Frigia animando a los discípulos. Mientras tanto, un Judío llamado Apolo oriundo de Alejandría, había llegado a Éfeso, era elocuente y conocedor de las escrituras. Exponía y explicaba con precisión sobre Jesús, a pesar que solo había recibido el bautismo de Juan. Al oírlo Priscila y Aquila, lo llevaron con ellos, y le dieron algunas precisiones sobre el camino de Dios. Como el quería ir a Corinto, ellos les escribieron a los hermanos de Acaya, para que sea recibido allí. Y desde que llego a Corinto, fue de gran ayuda para aquellos que abrazaron la Fe. 
Cuando Pablo llega a Éfeso, encuentra algunos judíos que abrazaron la Fe, pero no habían sido bautizados en el Espíritu Santo. Entonces Pablo imponiéndoles las manos, los Bautiza en nombre del Señor Jesús. Descendió el Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas y a Profetizar. Eran unos doce hombres en total.
Luego Pablo fue a la sinagoga y predico allí durante tres meses, pero había algunos que no querían aceptar el camino del Señor y Pablo rompió con ellos. Tomo a parte a sus discípulos, y se reunía con ellos en la escuela de Tirano ( Filosofo, profesor de retorica), que pablo alquilaba a contraturno. Así lo hizo durante dos años. 
Pablo había planeado ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya y también pensaba ir a Roma. Entonces envió a Timoteo y Erasto a Macedonia, pero el se quedo un tiempo mas en Asia.

EL MOTIN DE LOS ORFEBRES DE EFESO
En la ciudad, estaba el templo de la diosa Diana al cual acudían de todos lados, y los viajeros querían llevarse la imagen de recuerdo, como hacemos nosotros actualmente cuando compramos algún souvenir. Por este motivo, se había creado un negocio de años, del que vivían muchas personas. Demetrio reunió a todos los artesanos en una gran asamblea y arrastraron a Gayo y Aristarco compañeros de Pablo. Este se quería poner frente de la asamblea, pero no se lo permitieron. de la multitud empujado por los judíos sale Alejandro y cuando todos se dan cuenta que es judío, comienzan a gritar ¡Viva la gran Diana de los Efesios! Cuando se calman de gritar el secretario de la ciudad les dice: Que hombre duda que Éfeso es la guardiana del templo de la gran diosa y de su estatua venida del cielo? Entonces no deben actuar en forma apresurada, por que ellos no cometieron ninguna blasfemia a la diosa Diana . Y si Demetrio y sus artesanos tienen alguna queja, deberán presentarla en los tribunales.  Por que corremos el riesgo de ser acusados de sediciosos, por que no podemos justificar el tumulto. Así, se disolvió la asamblea.
Cuando se calmo todo esto, Pablo se despidió y partió hacia Macedonia.

Una vez en Grecia, permaneció allí tres meses. Cuando iba a embarcarse para siria, se enteró de una conspiración en su contra y decidió volver por Macedonia, otros partieron de Filipo por mar y se reunieron en Tróade.

Una vez reunidos allí, se juntaron todos a partir el pan y Pablo dirigió un discurso a la asamblea, que se prolongó hasta la media noche. Eutico que se encontraba sentado en la ventana del tercer piso, se quedó dormido y cayó al suelo.

Cuando lo levantaron estaba muerto. Pablo se echó sobre él, lo abrazó y dijo: No se alarmen porque esta vivo. Luego partió el pan, comió y siguió hablando hasta el amanecer.

Pablo siguió viaje por tierra y los otros fueron en barco, para encontrarse en Asos. Juntos fueron embarcados a Mitilene, Quío y Samos y después de hacer escala en Trogilio, llegaron a Mileto. No pasaron por Éfeso, por que Pablo quería llegar a Jerusalén para Pentecostés.

En Mileto, mando a llamar a los Presbíteros de Éfeso para despedirse de ellos sabiendo que ya no volverían a verse. Realizo una síntesis del tiempo transcurrido con ellos y su dedicación con cada uno de ellos. Los encomienda al Señor y su gracia, para proteger la iglesia allí fundada. Se abrazaron y lloraron, para después acompañarlos al barco. 

Después de su partida llegaron a Cos, luego a la Isla de Rodas y de allí a Pátara. Allí nos embarcamos en un navío que se dirigía a Fenicia, hasta llegar a Tiro, después nos dirigimos a Tolemaida y desde allí a Cesárea a ver a Felipe y permanecimos en su casa muchos días, y llego de Judea un profeta llamado Agabo, que tomo el cinturón de Pablo y lo ató en sus manos y pies, profetizando que los judíos lo entregarían así atado a los gentiles.

Todos decían que no debía ir a Jerusalén, poniéndose a llorar y lamentándose le pedían que no fuera. Pablo les pidió que no lloraran por que le destrozaban el corazón. Y les dijo que el estaba dispuesto a todo por el señor. Entonces dijeron, que se haga la voluntad del Señor!

PABLO EN JERUSALEN

Llegado a Jerusalén va a casa de Santiago y concurren allí también los Presbíteros. Pablo cuenta detalladamente todo lo hecho por Dios sobre los paganos, a través de su ministerio. Todos dieron gracias a Dios pero advirtieron. Tu sabes que miles de judíos abrazaron la fe, y son cumplidores de la Ley. Ellos han oído decir que con tus enseñanzas apartas de Moisés a todos los judíos que viven entre paganos. Diciendo que no circunciden a sus hijos y no sigan mas sus costumbres. ¿Qué haremos entonces?  

Le piden a Pablo que demuestre que el es fiel con la Ley, y para ello deberá acompañar al templo a cuatro hombres obligados por un voto, purificarte con ellos y pagar por su corte de cabello. Así todos sabrán que es mentira lo que han dicho de ti.

Al ver a Pablo en el templo, los judíos se amotinaron en su contra, acusándolo de introducir paganos en el templo, se apoderaron de él y casi lo matan, cuando llego el Tribuno al ver que toda Jerusalén estaba convulsionada. Mando encadenar a Pablo y preguntó que estaba pasando, pero como gritaban al mismo tiempo y no se entendía nada, se lleva a Pablo a la fortaleza. El pueblo en masa lo seguía y gritaba ¡que lo maten!

Pablo pide al tribuno que le permita hablarle al pueblo y el se lo concede. Entonces comenzó a hablarles en hebreo. Y comenzó relatando su historia como fariseo y su conversion en el camino a Damasco, y su tarea de llevar el evangelio a las naciones paganas. es entonces que todos comenzaron a gritar que lo eliminen! y lo llevaron dentro de la fortaleza, y dan la orden que lo azoten. Al ajustar las correas el centurión para el azote, Pablo le pregunta: ¿Les esta permitido azotar a un ciudadano Romano, sin un juicio previo?

Al escuchar esto, inmediatamente le fue a preguntar al tribuno y este fue a preguntarle a Pablo ¿Es verdad que eres ciudadano Romano? y el responde que si, y aclara que de nacimiento. Entonces lo hizo soltar de las cadenas. Al día siguiente lo hicieron compadecer ante el Sanedrín. Allí Pablo comenzó a hablar de la resurrección, poniendo a los dos partidos en discusión. los Fariseos (que creen en la resurrección y los ángeles ) y los Saduceos (que están en contra de esas creencias)  Como comenzó una gran pelea, el tribuno lo hizo llevar a la fortaleza. 

Esa misma noche el señor se le presento y le dijo, "Animo, así como das testimonio de mi en Jerusalén, también lo tendrás que hacer en Roma".

Unos cuarenta judíos comenzaron a confabular para eliminar a Pablo y El Tribuno es puesto en aviso por un sobrino de Pablo que se entero de la emboscada.

Entonces hace llevar a Pablo a Cesaría esa misma noche con una gran escolta y le escribe al gobernador Félix una carta, contándole  lo sucedido y e informando que le llegarían las acusaciones. 

Le pregunto a Pablo de donde era, y lo hizo llevar al pretorio de Herodes en custodia, hasta que llegaran sus acusadores.

Como no quedo muy convencido de los argumentos del abogado Tértulo, les dijo que se expediría sobre el tema cuando llegue el tribuno Lisias de Jerusalén.

Pasado dos años el gobernador es reemplazado por Festo, que al querer congraciarse con los judíos, le pregunta a Pablo si quiere ser juzgado en Jerusalén. Respondiendo que él se somete al juicio del emperador. Y Festo después de consultar con sus consejeros, le dice que ya que apelaba al Emperador, iba a ser juzgado por el en Roma

Después de esto, llega a Cesárea el Rey Agripa y el gobernador Festo lo hace compadecer ante él a Pablo, para concluir diciendo Agripa al gobernador "Podría ser dejado en libertad si el mismo no hubiera apelado al Emperador".




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